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El Polaco Goyeneche cumple 100 años y Saavedra lo homenajea en su casa de la calle Melián

Este jueves 29 de enero, el cantautor de Buenos Aires cumple 100 años. Su vida en el barrio, el recuerdo de sus vecinos, sus pasiones y la historia de este hijo de Saavedra que trascendió con su particular voz. 

Los vecinos que lo conocieron lo describen como un tipo simple, "de barrio". Lo veían caminando por las calles de Saavedra, tomando algo en el Club El Tábano de Melián e Iberá, o yendo a comprar comida para sus pajaritos, otra de sus pasiones: las aves. 

Se detenía a conversar, y si la charla derivaba en el tema del club de sus amores, Platense "se le encendía la mirada", relata Manolo, un vecino de 94 años. 

Otro vecino, Ricardo, recuerda entre risas: iba a comer a la pizzería San Quintín, en Tamborini y la ex Av.  del Tejar. Se pedía siempre un vermú y pedía una soda para 'asustarlo' con un chorrito".

En un baile del club El Tábano conoció a su esposa, Luisa y madre de sus dos hijos. Cuenta Bisconti, de la comisión directiva de esta institución.

Es que el Polaco es parte de Saavedra y, a pesar de que nos dejó físicamente en 1994, sigue viviendo entre sus calles. Una avenida, un túnel, murales, una estatua, y cartel en la entrada del barrio así lo atestiguan.

El artista que nunca se fue

Sus primeros espectadores fueron los pasajeros del colectivo 19 que manejaba como chofer. Entre recorrido y recorrido, improvisaba sus primeros tangos. Luego también trabajó como taxista, pero allí los conciertos improvisados ya eran más personales. Y hasta fue mecánico.

Corrían los años 40 en la Ciudad de Buenos Aires y se vivía un auge de orquestas de tango. Fue por esos años que llegó a sus manos un diario donde había un aviso que en el concurso en el Club Federal Argentino buscaban “voces nuevas”.

Con apenas 18 años fue aceptado para cantar en la orquesta de Raúl Kaplún. Luego saltó a la orquesta del genial Horacio Salgán. Allí compartía el rol con Ángel Díaz, quien lo bautizó como el "Polaco" por su pelo rubio. 

Grabó éxitos como Siga el corso, en la ex RCA Victor de su querido barrio. Las radios también empezaron a hacer conocida su particular voz.

A mediados de los cincuenta logró uno de sus grandes sueños, cantar en la orquesta de Aníbal "Pichuco" Troilo, con quién entablo una relación entrañable.

La nocturnidad fue su principal aliada: cantaba en restaurantes, clubes,  bares y teatros hasta el amanecer. 

Su voz rasposa y áspera hizo que sus colegas lo bautizaran "garganta con arena", metáfora emblemática que su amigo Cacho Castaña inmortalizó en el tango que le escribió en su homenaje. Pocos logran transmitir la emoción, el dolor y la pasión del tango como lo hizo el Polaco. 

Homenaje en la Comuna 12

Roberto Goyeneche es parte de Saavedra por la huella que dejó dentro de sus límites, aunque, paradójicamente, la casa donde vivió está en el vecino barrio de Coghlan (Melián 3167). Allí se realizará el homenaje por sus 100 años.

                                La esquina del Polaco: Melián y Tamborini

"Con Roberto Goyeneche (h) vamos a instalar la placa por el centenario en la puerta de la casa del Polaco, en la calle Melián. Lo íbamos a hacer este jueves, pero como había otros eventos en otros lugares, quedamos en hacerlo en la primera semana de marzo", explicó a este medio el comunero local, Pablo Ortiz Maldonado. También aclaró que el proyecto es de la legisladora porteña, Berenice Iañez. 

casapolaco

                                     casa del Polaco Goyenche

La existencia física no es un límite para un artista que trasciende con su arte. Y el Polaco ya es parte del patrimonio cultural de Argentina y el mundo, pero para los vecinos de Saavedra es su principal embajador.

saavedra