Denuncian que todavía hay siete monos en cautiverio en el bioterio del CEMIC Saavedra y legisladores piden informes a la Ciudad
El espacio de experimentos y ensayos médicos con macacos fue cerrado, pero aún habría ejemplares.
La evolución de la investigación en salud y el creciente peso de las organizaciones que defienden los derechos de los animales hicieron que espacios como el bioterio ubicado en el subsuelo del CEMIC Saavedra sean hoy cuestionados. Aunque el lugar fue cerrado en 2021, organizaciones ambientalistas denuncian que todavía permanecerían allí siete ejemplares de mono macaco cangrejero (Macaca fascicularis), en condiciones de cautiverio que les provocarían un fuerte sufrimiento. Ante esta situación, legisladores porteños solicitaron la intervención del Gobierno de la Ciudad mediante un pedido de informes para que brinde explicaciones oficiales.
El caso decantó hace unos años, a partir de la nueva jurisprudencia judicial que admitió la concepción de los animales como seres "sintientes" y sujetos de derecho. Así, ante los reclamos de organismos ambientalistas, se puso en la mira este bioterio, el último de su tipo vigente en el país para experimentación con monos. El mismo, utilizado por el CEMIC y el CONICET, estaba montado en el subsuelo del centro de salud de Galván al 4100, donde los animales permanecían en jaulas de 60x70x90 cm y con luz completamente artificial.
Tras un primer fallo, en enero de 2025 se dispuso el traslado de 41 de los monos, de la especie cai, que fueron llevados a Sudáfrica como informó este periódico. Entre esos animales, otros que murieron por su avanzada edad o condiciones de salud, restarían al día de hoy siete macacos, que se encuentrarían sin experimentar un cambio en las condiciones. En el medio, se había dispuesto su traslado a Israel, pero fueron traídos de vuelta ante la guerra.
En las últimas semanas, el tema volvió a generar visibilidad a partir de declaraciones de Victoria González Silvano, abogada de Proyecto Gran Simio España, querellante en la causa, quien habló en Infobae. La especialista detalló así que si bien por ser un bioterio el lugar "está limpio", los ejemplares se encuentran en un tercer subsuelo sin recibir la luz del sol. El día a día de estos animales, según describió, es dramático. "Si se para toca con la punta de la jaula. No pueden girar, no pueden moverse. Y algo peor: el mono es un animal gregario, un animal de familia. Ellos están todos separados, sin interrelación. El sufrimiento que están pasando es terrible, el maltrato que tienen es terrible”, explicó.
La ambientalista, que visitó el lugar en una inspección dispuesta por el Ministerio Público Fiscal en 2024, indicó que el bioterio del CEMIC "es peor que Auschwitz". Mientras tanto, aguardan por un fallo de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental, UFEMA, que debe admitir su competencia para intervenir.
En paralelo, el reclamo llegó a la Legislatura porteña. A través del Expediente 1547-2026, los legisladores Emmanuel Ferrario y Guadalupe Tagliaferri (Confianza y Desarrollo), presentaron un pedido de informes para que la Secretaría de Ambiente del Gobierno porteño brinde una serie de respuestas sobre la situación de los animales.
Algunas de las peticiones son acerca de las condiciones de alojamiento de los monos, del cumplimiento de las normativas de protección animal, de la existencia de un relevamiento actualizado del estado sanitario y conductual, de la realización de inspecciones sanitarias al lugar, y de la existencia de un plan de acción con plazos concretos para el traslado de los animales a un destino que garantice su cuidado y protección.
"Estas condiciones de alojamiento no pueden considerarse dignas ni adecuadas para ningún ser vivo, y menos aún para primates con complejas necesidades físicas, sociales y psicológicas", argumentan los legisladores firmantes.
