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Avanzan las obras en el ex Cine Aconcagua y el histórico edificio se prepara para convertirse en una concesionaria

cine aconcagua

El emblemático edificio del ex Cine Aconcagua, ubicado en el límite entre Villa Devoto y Villa Pueyrredón, volvió a cobrar movimiento tras años de abandono. Las obras que se observan desde la vereda muestran cambios importantes en el inmueble que, después de décadas sin actividad cinematográfica ni cultural, será destinado a ese emprendimiento comercial.

Actualmente, las puertas del antiguo cine están pintadas de blanco y flanqueadas por carteles que advierten “Prohibido estacionar las 24 horas”. En las imágenes que circulan entre vecinos se ven las escaleras que conducían al pullman y los espacios de platea que ya fueron demolidos como parte de los trabajos en curso.


El permiso de obra, accesible a través de un código QR en el cartel oficial, indica que la Dirección General de Registro de Obras y Catastro de la Ciudad de Buenos Aires autorizó la modificación y ampliación con demoliciones de aproximadamente 375 metros cuadrados del edificio. La firma propietaria del predio es Collins Automotores S.A., concesionaria de la marca General Motors, que ya opera en Agronomía, Devoto y Villa del Parque.

Este movimiento edilicio renueva la polémica y la atención sobre un sitio histórico para los vecinos. El Cine Aconcagua abrió sus puertas en noviembre de 1945 con la proyección de Arcoiris, película rusa que marcó el comienzo de una trayectoria cultural que duró hasta mediados de los años noventa. Con capacidad para 1.200 espectadores, el cine fue diseñado con materiales de primera calidad y moldeó parte de la identidad barrial.

En 2014, el edificio fue declarado de protección patrimonial de máximo nivel a través de la Ley Nº 5096, que impide la alteración de la fachada, el hall de acceso, el pullman y la volumetría original del inmueble. Esta figura legal fue impulsada por los habitantes de Devoto y Villa Pueyrredón, que años antes ya habían logrado la sanción unánime de otra ley en la Legislatura porteña —aunque luego vetada— para declarar el cine de utilidad pública y sujeto a expropiación.

La historia del Aconcagua no es solo arquitectónica: su construcción responden al sueño del inmigrante siciliano José Patti, quien apostó por ofrecer a los vecinos un espacio cultural de primer nivel, evitando viajes hasta el centro de la ciudad para ver cine o teatro. Su legado permanece en la memoria barrial, incluso mientras nuevas actividades comerciales reconfiguran el uso del lugar.

Fuente: El Barrio Pueyrredón