"Sería interesante saber quién incendió la huerta de Saavedra"
El pasado 8 de febrero, alrededor de las 5.30 de la mañana, los vecinos de Saavedra pensaban que se incendiaba un contenedor de basura. Nadie imaginó que lo que se prendía fuego era la Huerta de Saavedra. En esta entrevista, Marta Ghio (integrante de la huerta) nos cuenta ¿Qué hipótesis se manejan a tres semanas del hecho? ¿Cómo están logrando reconstruir el lugar? y ¿Cuánto falta conseguir?
Las plantas aromáticas se huelen durante toda la entrevista. Desde donde estamos sentadas con Marta Ghio, integrante de la huerta, pareciera que el fuego nunca llegó: el romero y el cedrón siguen creciendo como si nada. Pero eso no es así. El 8 de febrero, alrededor de las 5.30 de la mañana, sufrieron un ataque incendiario. Basta ir hacia el fondo de la huerta para ver el desastre. La mobiliaria quemada, las vigas del techo totalmente carbonizadas: “Vamos a tener que cortarlas de cuajo, aunque no nos animamos ni a tocarlas”. En el fondo de la huerta, donde se cosechan las frutas y verduras, también se observan los daños. También se quemó el banco de semillas y los platines. Lamentablemente no es la primera vez que se ve algo como esto.
- ¿Había alguien en el momento en que comenzó el incendio?
Acá generalmente no se queda nadie por la noche. Esto no estaba en nuestra cabeza, si bien hemos tenido algunos robos, nunca nada de importancia.
- ¿Cómo se enteraron?
Por lo que nos dijo la policía, un vecino llamó y denunció que se estaba quemando un container, tal es así que vinieron tres bomberos y cuando llegaron se dieron cuenta de que no alcanzaba porque no era un container lo que se estaba quemando. Ese sábado nosotros teníamos asamblea a la mañana . Otros miembros de la huerta que viven cerca, llegaron antes y se encontraron con la policía. Yo venía en el colectivo preparada para lo peor. A las 15 de ese día llegó la policía que se dedica a siniestros e investigaciones y determinaron que fueron dos focos de incendio intencionales. En un primer momento pensamos que tal vez fue un cortocircuito, pero nos dijeron que los incendios por electricidad tienen sólo un foco, no dos. Nos asignaron una fiscal, que es Cristina Camaño. Ya hicimos la declaración en la comisaría de lo que sabíamos. Pero no era algo que nosotros preveíamos. Sí pensamos que podían robar o querer desalojarnos, porque es un espacio abierto, pero nunca tuvimos un problema con los vecinos, ellos de hecho no podían creerlo, y fueron los primeros en acudir. Nunca tuvimos una sola denuncia, ni por ruidos ni nada, es más, como esta cuadra es medio muerta, les gusta que estemos acá.
- ¿De quién sospechan ?
- Como ustedes saben, en noviembre peleamos otra vez por este espacio debido a que desde el Gobierno porteño lo querían vender junto con la biblioteca La Nube. Siempre nos han defendido distintos grupos y eso que no tenemos ninguna filiación partidaria, hay como un consenso de la tarea que hacemos y todo el mundo nos respeta. Es más, en 2010 fuimos declarados de interés cultural por la Legislatura Porteña. Pero la intención de vender, siempre estuvo. Creemos que tal vez pudo haber sido un interés inmobiliario, porque al mismo tiempo, uno escucha versiones de que hoy en día las cosas se manejan así en el barrio, por aprietes.
- Eso fue lo que ocurrió con los vecinos que lucharon frente a las inundaciones del año pasado, recibieron amenazas por identificar las zonas inundables del barrio.
- Y, realmente otra cosa no se me ocurre...
- ¿Piensan tomar alguna medida de seguridad a raíz de esto?
- Ahora estamos muy preocupados en remontar el salón, porque se viene el invierno y queremos hacer un ambiente agradable para los talleres culturales, tratar de hacerlo lo más humano posible, seguro. Hacer el techo de nuevo -seguramente- va a ser costoso, y por más que logremos ponerlo, va a estar bastante frío también. La idea es que este lugar esté habitable siempre, que haya gente.
- ¿Cómo sigue la investigación?
- Sabemos que la policía ya envió todo el expediente a la fiscal, quien es ahora la encargada de investigar. De todas formas tenemos la idea de presentarnos personalmente en la fiscalía. Nosotros pensamos que sería interesante saber quién fué (aunque no sabemos si va a ser posible) porque de alguna manera te prepara para saber qué hacer, cómo seguir. Incluso tenemos una cámara que está ahí en la entrada. El acceso a las filmaciones sólo lo tienen la fiscal y la policía. En la comisaría nos dijeron que en el expediente adjuntaron una foto de la cámara.
- ¿Cómo fue el trato en la comisaría 49?
- Nos atendieron bien, sí.
- ¿Se hizo presente algún funcionario político?
- Nos llamó Pablo Ortiz Maldonado (comunero de FpV) porque se había enterado durante sus vacaciones y nos dijo que lo lamentaba y que teníamos todo su apoyo, y puso a disposición a su asesor. Por supuesto que el que siempre nos "bancó" es Pablo Bergel, quien fue director de Medio Ambiente del INTI. En el tiempo en que fue director, trabajó con nosotros y nos pidió si podíamos armar una huerta en el jardín que tenían en el INTI y quedó muy contento con el resultado. De hecho tenemos una charla pendiente con él acerca del proyecto basura cero, para poner en funcionamiento el tema de los composteros para reducir basura y demás, siempre estuvo con nosotros en las dos oportunidades que estuvimos en riesgo. Después, varias organizaciones amigas, el Partido Obrero, que está acá en la zona y Mario Diamonte que siempre está en todas. También la gente del ENECA (Encuentro Nacional de Espacios Culturales Autónomos), que abogan por la defensa de los espacios culturales. La Asamblea de Villa Urquiza que son amigos nuestros de años (y de hecho hicieron un festival para recaudar fondos para la huerta), en zona norte la gente de Unidos por el Río, la gente de La Galpona y bueno, muchos otros que nos escribieron por mail y tal vez ahora me esté olvidando. Libres del Sur, de Barrios de Pie, ya que unos compañeros nuestros estuvieron ayudando para hacer una huerta en Villa 31, hasta nos ofrecieron un abogado de ellos.
- ¿Y los vecinos?
- Sí, vino mucha gente. Nos dimos cuenta que hay gente nueva en el barrio que nosotros veíamos pasar por la puerta pero nunca entraba, ahora ha venido para ofrecerse, para ofrecer su mano de obra. Algunos lo hicieron vía Facebook. También nos escribieron desde Salta, la gente de la huerta Chauchas y Palitos, que tiene semillas para ayudarnos a recomponer nuestro banco de semillas. No hay muchos guardianes de semillas, ¿sabes? También nos escribieron desde Bélgica, Colombia, Portugal, es gente que ha pasado por Buenos Aires y quiso conocer la experiencia. Hoy vinieron unos chicos franceses que quieren hacer un documental sobre la huerta. Ahora nos estamos reorganizando por tanta ayuda, viendo qué es lo que vamos a necesitar primero. Lo más importante es el tema chapas, algo de material de construcción, eso es lo más urgente. Después, hay gente que nos dona hasta mesas con sillas, incluso una que nos dona una heladera.
- ¿Continúan los talleres?
- Los talleres nunca se suspendieron. Si bien no podíamos entrar, se hicieron afuera, en la vereda. El martes a la noche, cuando desde la comisaría nos autorizaron a entrar en a la huerta, retomamos adentro. Incluso se hizo el taller de huerta en la parte de adelante y empezaron otros nuevos esta semana.
- ¿Y qué otras cosas puede venir a hacer la gente, además de los talleres?
Las puertas están siempre abiertas, acá viene gente a tomarse un mate y sigue de largo. Mucha gente entra creyendo que vendemos. Se quedan sorprendidos cuando nos piden un plantín y nosotros se lo damos, “¿cómo, nos lo regalan?” dicen. Sí, lo regalamos. Porque nosotros creemos que lo importante es crear vínculos sociales que se han perdido en la comunidad, ese es el objetivo fundamental de todo esto.
_Paradójicamente, a raíz del incendio, los lazos sociales de la huerta con los vecinos perecieron fortalecerse, incluso algunos de esos lazos se crearon a causa del incendio. Y es que, como señalan todos los agricultores, las cenizas funcionan muchas veces como el mejor abono.
La huerta por dentro
Los que autogestionan la huerta son alrededor de doce personas (talleristas no incluidos) aunque hay una circulación muy grande de gente durante todo el año. A raíz de un nuevo brote de conciencia social, o de una moda si se quiere (pero bienvenida sea) de volver a lo natural, cada vez más gente se acerca al taller de huerta: gente que tiene un terreno, un balcón o un par de macetas, no importa. De lo que se trata, afirman sus integrantes es de “darse cuenta de que una huerta también es un jardín muy lindo”. También hay talleres de música, fotografía, escritura, electricidad, y se realizan reuniones políticas.También reciben visitas de escuelas con estudiantes de diferentes edades: para muchos de ellos, es el primer contacto con una huerta. Lo que se produce generalmente se lo lleva la gente que asiste al taller, aunque también puede cocinarse para alguno de los eventos que se llevan adelante en el espacio. De las mejores plantas, se deja que su fruto madure y se recuperan las semillas. La huerta también trabaja en forma mancomunada con cooperativas como El Álamo (recicladores urbanos), en la recolección de plásticos. A su vez recolectan residuos orgánicos para realizar el compost que sirve como abono para la huerta.


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