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Como un vecino más: los lazos que unieron al emblemático actor Robert Duvall con Villa Urquiza

El estadounidense, emblema de la era dorada del cine, murió este lunes a los 95 años.

Entre Villa Urquiza y California hay más de 9 mil kilómetros de distancia, y una cultura con pocas cosas en común. Pero Robert Duvall, emblema de la era dorada del cine, pareció unir a ambos no una, sino varias veces. Es que el recientemente fallecido actor fue un "vecino ilustre" para este barrio de la Comuna 12, al que visitó en distintos momentos y oportunidades.

Multifacético, además de destacarse como actor en géneros como el drama, la comedia y la acción, a medida que fue avanzando en su carrera, Duvall tuvo inquietud por mostrar otras facetas en las películas. Y por eso en 2002 llevó nada menos que al tango a las carteleras de Hollywood, al protagonizar la película "Assassination Tango", que cuenta la historia de un asesino a sueldo que comienza a aprender a bailar tango.

Ya siendo un ícono, él mismo se involucró en el proyecto, el cual quiso dejar como un homenaje a este género tan propio de estas tierras que lo cautivó. Lo paradójico es que, para lucir de la mejor manera el papel, Duvall aprendió a bailar en la milonga del Club Sin Rumbo de Villa Urquiza. Inspirado por quien sería su esposa, la argentina Luciana Pedraza, pese a los Oscar, Emmy y Globo de Oro que tenía en su haber, mostró su humildad para enamorarse del 2x4, y divulgarlo en cuanto podía.

Un video aportado por la vecina Cristina Diácono, atestigua una milonga bailada por un elegante Duvall, en la década del 80, en el Sin Rumbo.

Pero además del Sin Rumbo, Duvall también supo lucirse en la otra gran milonga de Villa Urquiza: la del Club Sunderland. Los registros de anteriores generaciones de socios de esta institución centenaria dan cuenta de la presencia del actor, incluso previo a conocer a Pedraza, haciéndose notar en el club de calle Lugones bailando tango.

En una entrevista, incluso había elogiado la forma en que se baila tango en nuestro país, acaso recordando su aprendizaje en estas dos emblemáticas milongas de Villa Urquiza. "Hay gente que baila el tango en Estados Unidos y en Europa, pero lo bailan demasiado rápido, no entienden lo principal. Hay gente que se ha pasado la vida entera aprendiendo a bailar tango allá, y al final se dan cuenta de que no saben nada. En Alemania y en Japón lo hacen un poco mejor, pero la verdad sigue estando en la Argentina. Para aprender de verdad hay que venir acá", dijo, en palabras que enorgullecen al barrio porteño donde más se respira la milonga.

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